Quien rompa el bloque del FPV mostrará el poder para bancar el costo político. Sandra Alice aseguró que sería desfavorable para el Intendente, Jorge Ferraresi. Concejales cachistas presentaron un pedido de informe al Ejecutivo, lo mismo que le criticaron a Gabriel Mariotto en la Cámara Alta contra Daniel Scioli. La pulseada de Avellaneda es la metáfora de la lucha a todo o nada en Nación y Provincia, o entre Scioli y Cristina por heredar el trono de la Rosada.
Por Ricardo Carossino
“Te vas porque yo quiero que te vayas / a la hora que yo quiera te detengo, / yo sé que mi cariño te hace falta / porque quieras o no, yo soy tu dueño”, dice una bonita página de la música popular latinoamericana, y curiosamente, esa sería la síntesis de lo que en la política de Avellaneda estaría pasando entre el intendente Jorge Ferraresi y su antecesor, el ahora senador provincial Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera.
Pero la pregunta del millón es quién se la canta a quién. Sin lugar a dudas, quien rompa primero el bloque del Frente para la Victoria (FPV)-Partido Justicialista (PJ) será el que se lleve el título de dueño de la pelota en el poder local, porque demostrará que tiene con qué sostener la tremenda decisión política de cortarse solo y bancar esa parada, con lo que estaría demostrando, antes de ir a las urnas, que es el verdadero líder del peronismo local.
Esto lo saben todos, pero por el momento ninguno de los dos dirigentes quiere ponerse el traje para primerear y quedarse con el costo político, pero a la postre salir a mostrar poder terminaría redundando en una alta estima militante, sin lugar a dudas.
Hoy la interna del peronismo de Avellaneda parece avanzar hacia un callejón sin salida que podría terminar en una histórica batalla política con la inesperada ruptura del bloque FPV- PJ.
Los cruces verbales están llevando esto a un lugar de no retorno porque, como definió alguien que quiere quedarse al margen de la pelea: “Empezaron chicaneándose y terminaron mal”.
La última noticia que definió el escenario y la inminente separación de bloque es la idea de los concejales cachistas de hacerle un pedido de informe al Ejecutivo, algo, por cierto, que la Juan Domingo les criticó a los senadores provinciales del FPV que responden al vicegobernador Gabriel Mariotto cuando le hicieron pedidos de informe al gobernador de la Provincia, Daniel Scioli.
El correlato local llegó, pero ahora la Juan Domingo decidió jugar con las mismas armas. Para quien quiere ser el presidente el PJ y dueño político de Avellaneda, sin duda un gesto de autoridad se impone.
Si es para el intendente Jorge Ferraresi, para demostrarle a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que él manda en el territorio, y lo mismo para Cacho Álvarez, como mensaje a Scioli.
Ambos dirigentes, además, tienen que enviar urgentemente ese mensaje de autoridad a su tropa para que no dude y se tiente en pasarse a otro bando.
La coherencia de la gestión obliga al dialoguismo, pero las pautas políticas partidarias estarían empujando a Ferraresi a no quedar como el débil de ser abandonado por la Juan Domingo, que le rompe el bloque dejándolo en desventaja en la correlación de fuerzas.
Sin lugar a dudas, la figura del Intendente demanda tener un sitial de poder en el que demuestre no depender o necesitar de su enemigo político, por eso, quien tenga la iniciativa quedará como el que marcó la cancha sin temor a pagar el costo político.
El dato no menor que el concejal cachista Jorge Gamarra acercó en diálogo con Diario del Sur del GBA, fue que, para él, el bloque del FpV-PJ “no representa al Ejecutivo en esas circunstancias”.
Las amenazas que denunció su par de la Juan Domingo Benicio “Pantera” Gutiérrez hicieron estallar la mecha y pudo saberse que Ferraresi estaría dispuesto a dar la orden para que el bloque se rompa, porque no quiere que sea el cachismo el que pegue el portazo.
Estas definiciones requerirían una atención especial en la retórica de la interna porque sería el primer signo concreto que estaría advirtiendo sobre el próximo rompimiento del bloque, que hoy depende de dos cuestiones fundamentales: la pelea Juárez-Gutiérrez y la presidenta del bloque, Sandra Alice.
Todos los involucrados parecen coincidir en dos cosas que se contradicen. Una es la necesidad de no romper el bloque y otra la posibilidad de que se rompa. Parece ciertamente un diálogo de sordos porque ninguna de las dos partes parece poder acordar ninguno de los dos únicos escenarios posibles: Ferraresi intendente y presidente del PJ o Ferraresi intendente y Cacho Álvarez presidente del PJ.
Según comentó un edil cercano a la Juan Domingo, la situación podría salirse de su cauce e inundar el Justicialismo de Avellaneda porque no habría espacio, ya, para los acuerdos, dado que los concejales que alientan la candidatura de Álvarez de Olivera no dialogan con Ferraresi.
En ese punto de no retorno, hay una lectura que apresuraría los tiempos internos del bloque de concejales y que tiene que ver con la jefa de la bancada, Sandra Alice.
Cuatro fuentes consultadas (dos de Ferraresi y dos de Cacho Álvarez) coincidieron en señalar que el Intendente no quiere que alguien de la Juan Domingo presida el bloque de concejales.
Sin duda, si Ferraresi tuviera las manos para intentar desplazar a Alice de la presidencia del bloque la ruptura sería automática y quedaría partido definitivamente el PJ de Avellaneda.
La concejala habló con Diario del Sur y reconoció que muchos le vienen advirtiendo sobre las supuestas intenciones de Ferraresi, pero fue muy clara cuando manifestó su posición: “Cacho es el conductor político de Avellaneda y si se rompe el bloque será más desfavorable para el Intendente porque tendrá un bloque en minoría”.
Respecto de la idea de dejar la presidencia del bloque, la jefa de la bancada peronista advirtió: “En política los espacios no se abandonan”.
Para esto, Ferraresi necesita contar con las manos necesarias y, según un dirigente del intendente, podrían tener la mayoría interna para hacerlo, porque los planetas se estarían alineando en ese sentido, según el análisis de un interesado.
Esta fuente del cristinismo puro alienta la posibilidad de que del lado de Ferraresi se paren los ediles Rubén Núñez, Hernán Doval, Verónica Juárez, Tamara Pierini y Claudio Rial, pero suma repentinamente al hombre del SECLA, Alfredo Marchesi, además de separar de la interna al titular del cuerpo Armando Bertolotto, quien se alinea con Sergio Massa, como mirando la pelea de afuera.
Del lado de Cacho quedarían (según este análisis del ferraresismo), Sandra Alice, Benicio Gutiérrez, Jorge Gamarra, Ramón Pereyra y Liliana Iglesias. O sea la correlación de fuerzas internas del bloque sería de seis contra cinco, con una abstención.
Esto definiría el escenario definitivo, porque aun los analistas internos del PJ que abrevan en las aguas de la interna tratando de no pagar costo político alguno, se atreven a señalar que la interna cerrada del 31 de marzo del 2013, de hacerse, la ganaría el intendente por manejo de aparato y caja, en detrimento del senador provincial que, según advierten, no estaría moviendo ni la mitad de la estructura que supo tener en su mayor momento de esplendor.
Por último, queda la incógnita de la verdadera razón de la pelea, más allá de la interna de Nación y Provincia porque al parecer, y esto según una fuente del cachismo, Ferraresi había roto un acuerdo entre los dos popes de la política local.
De acuerdo con lo asegurado por este edil de la Juan Domingo, Cacho había acordado con Ferraresi seguir siendo el titular del PJ y armar la lista de concejales del 2013, para dejarle todo el poder al Intendente para el 2015, en el que el ingeniero comandaría el partido y el armado de listas.
Esto no fue corroborado por otra fuente que, por el contrario, sí confirmó que habría habido un acuerdo en el que Cacho jugaba con Scioli, Ferraresi con Cristina y Bertolotto con Massa, como en realidad está pasando.
Claramente, en Avellaneda se está jugando la madre de las batallas, al menos en lo testimonial, de cara a un fin de año que tendrá muchos condimentos preparatorios para lo que será un 2013 definitivo para el kirchnerismo, como podría ser el fin de su historia, la continuidad de su poder o la suspensión temporaria de sus ambiciones.
En ese sentido, el territorio de Cacho y Ferraresi es la gran metáfora de una lucha sin cuartel para heredar la estructura de intendentes y caja que posibilitaría a cualquiera a ser presidente o presidenta de la Nación.
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