El clima probó la respuesta de emergencias de la gestión Díaz Pérez. Un comité de crisis activó las tareas. Para la oposición fue insuficiente. Hubo cruces con el PRO, renunció un funcionario, aparecieron críticas gremiales y hasta un pase de factura a Scioli. Por Ricardo Carossino
Los fuertes vientos que azotaron la semana pasada al conurbano bonaerense trajeron serios conflictos sociales en víctimas y en destrozos, pero, para algunos municipios como Lanús, también trajeron miradas críticas y fuertes cruces políticos entre oposición y oficialismo.
La ocasión era la ideal para que un gobierno mostrara la capacidad que tiene con logística, profesionalismo, voluntad política y sensibilidad social, una respuesta acorde con las circunstancias.
La situación demandaba una respuesta dinámica, moderna, urgente y preparada ante una demanda civil, tantas veces cansada y con algunos sectores enojados, como había pasado días antes con la seguridad, tras la marcha a la Municipalidad de Lanús por la muerte de Alex Ayala. Esa misma sociedad iba a estar mirando al intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez.
Desde luego, fue la ocasión ideal para que la oposición demostrara cuál es también su respuesta política ante la tragedia y cómo se para entre la sociedad y el gobierno municipal.
Al fin, todo pasó en Lanús: la tormenta, la respuesta, los reclamos, la seguridad, la ubicación sociopolítica de la oposición, el lugar de algún oficialista rebelde, y hasta la sospecha de que un funcionario podría haber renunciado por la inclemencia del clima.
Sin lugar a dudas, la primera respuesta política del Intendente fue la contundente declaración de que “no vino nadie de Provincia”, más el elogio categórico al Gobierno nacional “por la ayuda en chapas y colchones” que se recibió.
Esta declaración no caería por azar, y rebota como una pelota de frontón en medio de una feroz interna provincial a un año de la interna del PJ, cuando el peronismo bonaerense se debata entre su gobernador Daniel Scioli y su vicegobernador Gabriel Mariotto.
La otra respuesta, la de la gestión, llegó un día más tarde. El temporal sucedió un miércoles y Díaz Pérez presentó su comunicado un jueves anunciando la urgente creación de un comité de crisis.
La respuesta de gestión ante las urgencias fue la siguiente: “Hay 25 cuadrillas de 30 personas cada una repartidas en el Este y el Oeste de la ciudad, abocadas a la tala y recolección de los más de los 1500 árboles caídos. Hay siete camiones desobstructores para limpieza de sumideros permitiendo el desagote de calles anegadas. Con los Bomberos Voluntarios se realizan tareas preventivas en el tendido de la red eléctrica por los postes caídos. Con referencia a la falta de luz, Díaz Pérez habló personalmente con los responsables de la empresa Edesur”. Luego, el Intendente informó la llegada de un subsidio de Provincia y la colaboración del Ejército argentino.
La pregunta del millón es qué dijo la oposición: “insuficiente”. Las distintas voces opositoras salieron a criticar la respuesta del Ejecutivo y consideraron que el Intendente y su equipo no estuvieron a la altura de las circunstancias, según el PRO, el GEN, un independiente y un gremio.
La primera noticia política fue el cruce entre el Intendente y los concejales Heriberto Deibe (PRO) y Salvador Baratta (independiente), quienes durante la tormenta fueron al centro de Monitoreo a constatar que las cámaras de vigilancia estuvieran funcionando. Esto provocó el enojo del Intendente quien pidió a la oposición que “debería denostarlos”, tras manifestar su “vergüenza” ante el hecho. Desde luego, tanto Baratta como Deibe ratificaron la supuesta validez de su conducta bajo el argumento de que “necesitaban corroborar que todo anduvieran bien por la seguridad de la gente”.
A pesar de que esto generó una segunda conducta política de Deibe independiente del PRO, el concejal Jorge Schiavone salió a respaldar la conducta de su compañero de banca, ante la decisión y ante el trabajo con Baratta fuera de su bloque.
Pero lo realmente llamativo fue la primera reacción del gremio de Camioneros de Lanús (que con su líder Juan Vanati formó parte de la lista de concejales del Frente para la Victoria), al lanzar una gacetilla de prensa criticando “la ausencia del Estado Municipal”, informando cómo el sindicato ayudó en distintas zonas de Lanús.
Esto causó sorpresa en el Ejecutivo local y Díaz Pérez, ni lerdo ni perezoso, le pidió que ayudara con camiones. Más tarde, Vanati confirmaría que ya había puesto a disposición de los vecinos de Lanús los camiones del gremio.
La otra respuesta de gestión fue la del Consejo Escolar que políticamente representa al FpV, y fue su titular, Roberto Crovella, quien mostró los números de su gestión ante el temporal, informando que el pasado martes, a excepción de tres colegios de Chingolo, el resto de las escuelas del distrito funcionaba con normalidad.
Desde el GEN salieron a criticar la seguridad y como novedad, para objetar la respuesta del Intendente, hicieron foco de su crítica en que “un colegio fue saqueado”, refiriéndose al Cristo Rey, y pidieron que se sacara a la Gendarmería de las calles, porque consideran a la policía fronteriza “una militarización” del espacio público.
Pero la última noticia que causó cierta sorpresa y que en una primera instancia se relacionó con el temporal, fue la próxima renuncia del secretario de Planificación Estratégica Ricardo Jilek.
Las fuentes consultadas nunca afirmaron que el temporal fuera el causante del alejamiento del funcionario, y adjudicaron el hecho a “razones personales”, como toda noticia que trasciende tras un suceso al que puede ser vinculado, inevitablemente levantó sospechas.
Sin lugar a dudas, el temporal en Lanús trajo de todo, desde críticas veladas, respuestas de gestión, una oposición lista para la crítica, chisporroteos en el seno del oficialismo y sospechosas renuncias.
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